Al rescate de la cultura

El Perú es uno de los países con más vestigios arqueológicos del mundo, que van desde animalitos en barro hasta tumbas gigantes repletas de oro. Este es probablemente el patrimonio más grande que tenemos, pero también uno de los más olvidados. 

Desde mucho antes de la actual pandemia, este sector no ha tenido ni los recursos ni la atención debida para la riqueza que representa para nuestro país. Hoy en día, las cosas continúan igual o peor que antes de la pandemia. Cuando esta grave crisis estalló, la arqueología no fue lo primero en lo que el Estado pensó, pero no por ello deja de padecer consecuencias. 

Los principales problemas que la arqueología ha sufrido desde siempre, pero dada la situación se ha intensificado, son el saqueo (o huaqueo) y las invasiones. Por ejemplo, en la zona arqueológica de Cerro Pitura (Pacasmayo), el huaqueo aumentó y causó una destrucción masiva, perdiéndose así muchos objetos de gran valor. En Cusco, un grupo de funcionarios estatales sorprendieron a un grupo de huaqueros excavando en una casa y Caral ha sufrido múltiples invasiones. En el caso de las Huacas del Sol y de la Luna, en Trujillo, los murales polícromos han sufrido mayores deterioros, perdiendo pigmentación. Los gastos generados por el mantenimiento usual se verán incrementados para reparar los daños causados por la falta de atención especial por la pandemia. 

A raíz de estos incidentes, el Ministerio de Cultura tomó algunas medidas para incentivar a la población a denunciar estos actos, implementando un decreto legislativo y abriendo una línea de WhatsApp. Como resultado de estas acciones, solo en mayo fue posible conocer más de 50 denuncias por saqueos. 

El incremento de estos atentados, causados por la crisis del Covid-19, se podría explicar por dos factores. Por un lado, las personas con menos recursos ven viable la venta de objetos históricos como una fuente alternativa para obtener beneficios económicos. Por otro lado, con la inmovilización social, los arqueólogos y personas ligadas a las excavaciones se vieron obligadas a dejar estos sitios y, por ende, quedaron desolados. 

Por otro lado, el cierre de los museos durante la cuarentena ha generado pérdidas económicas significativas. Luego del levantamiento de la inmovilización, se establecieron protocolos sanitarios para la reapertura de estos a partir de julio. Estos protocolos tienen un elevado costo y por esto el Gobierno Central dio una ayuda de 5,8 millones de dólares.

La crisis por el Covid-19 no ha hecho más que evidenciar y exacerbar las realidades que ya se venían presentando. Mientras esta se mantenga, el resultado será una mayor cantidad de saqueos e invasiones. Tratando de sacar lo mejor de esta situación, los museos aprovecharon para promocionarse en la web. Este tipo de iniciativas ayudan también a sensibilizar al público. La reanudación de los proyectos arqueológicos puede tardar un poco más de tiempo por la incertidumbre por el levantamiento de la inmovilización en plena expansión de la pandemia. [RA8] 

Los tiempos siguientes van a ser duros para nuestro patrimonio cultural y los profesionales en torno a estas actividades. La coordinación entre las diversas componentes de la comunidad arqueológica va a ser necesaria, ahora más que nunca, para analizar la gravedad de la situación y encontrar soluciones a largo plazo. 

Issa Mariaza


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