Guerra Civil China

El 1 de mayo de 1950, o sea, hace más de 70 años, marca la fecha de uno de los acontecimientos más importantes del siglo pasado: el fin de la guerra civil china después de un largo y terrible conflicto. Esta guerra no solo es recordada por su duración y dureza (de 1927 a 1950), sino también y, sobre todo, por su importancia desde el punto de vista geopolítico dando lugar a un país capaz de condicionar el mundo. Las dos facciones que lucharon por dominar el país más poblado del mundo fueron, por un lado, los nacionalistas, liderados por el Kuomintang (Partido Nacionalista Chino) y su líder y general Chang Kai-Shek; mientras que por otra parte encontramos a los comunistas, liderados por el PCCh (Partido Comunista chino) y el revolucionario Mao Zedong.

La guerra es dividida normalmente en dos fases, pero para comprender el origen debemos partir desde antes, o sea, desde la constitución del Primer Frente Unido. Esta alianza nació después de la caída de la dinastía Qing, que provocó una división de China en muchas pequeñas facciones lideradas por los llamados «señores de la guerra chinos». Estos señores, apoyados por el ejército, estaban en guerra constante entre ellos, por eso con el tiempo se les fue denominando con este nombre. Solo gracias a esta alianza antinatural entre comunistas y nacionalistas se pudo domar a estos caudillos, lo que favoreció la creación de una primera república china con sede en la ciudad de Nanjing. En 1927, el ala derecha del Kuomintang, encabezada por el general Chang Kai-Shek, expulsó a los comunistas del Frente, quienes se establecieron en Jiangxi, una de las regiones más al sur del país.

El conflicto entre las dos facciones continuó hasta que la invasión japonesa de Manchuria tuvo lugar en 1931 y con esto la creación del «Protectorado Imperial del Manchukuò», o más comúnmente conocido como el «Imperio de Manchuria». Chang Kai-Shek siempre se mostró como un oponente de los comunistas y poco dispuesto a colaborar con ellos incluso ante el peligro que representaba el Imperio del Sol Naciente, pero un «pequeño accidente» le hizo cambiar de opinión. El 12 de diciembre de 1936, dos señores de la guerra chinos, Zhang Xueliang y Yang Hucheng, secuestraron a Chang Kai-Shek y lo obligaron a poner fin a las luchas de poder contra los comunistas para enfrentarse al enemigo japonés. Este evento se conoce como el Incidente de Xi’an y el PCC todavía lo considera hoy como un momento clave para la fundación de la República de China como la conocemos hoy. En estas circunstancias nació el Segundo Frente Unido, que en cualquier caso no será muy diferente del Primero.

De hecho, durante la Segunda Guerra Sino-japonesa, Chang Kai-Shek continuó mirando a los comunistas con ojos sospechosos, tanto que sus tropas prefirieron almacenar ayuda y refuerzos de guerra provistos por los Estados Unidos de América (que mientras tanto había entrado en guerra con Japón después del ataque a Pearl Harbor) para un posible choque futuro con las tropas comunistas, en lugar de usarlas contra los japoneses. Esta falta de compromiso contra los invasores no favoreció mucho a Chag Kai-Shek al fortalecer la imagen positiva de los comunistas en la población, que será fundamental para el conflicto civil que posteriormente estallaría entre las dos facciones.

Tras el colapso de Japón en agosto de 1945, luego de los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki, las tropas imperiales japonesas se rindieron al ejército nacionalista en lugar del comunista como preveían las condiciones de rendición. En ese momento, la Unión Soviética decidió tomar una medida arriesgada, ocupando Manchuria y poniendo su material de guerra a disposición de las tropas comunistas. Posteriormente, las tropas comunistas se organizaron en un verdadero ejército llamado Ejército Popular de Liberación con el que se prepararon para la guerra contra los nacionalistas.

El enfrentamiento final entre los dos ejércitos chinos se dio entre 1946 y 1950. Los nacionalistas fueron apoyados por Estados Unidos, mientras que los comunistas fueron apoyados por la Unión Soviética, lo que reavivó un conflicto que durante 15 años esencialmente se había detenido. Las tropas comunistas en su avance logran retirar las tropas nacionalistas, que tenían tanto problemas internos, como la corrupción y la falta de apoyo popular, como externo y poco material bélico, cada vez más hacia el mar. De modo que el 1 de octubre de 1949 Mao Zedong proclamó la República Popular China.

Mao Zedong haciendo el famoso discurso en el cual proclama oficialmente la república.

Sin embargo, la guerra continuó hasta 1950 cuando las tropas comunistas conquistaron la isla de Hanai y las tropas nacionalistas se vieron obligadas a refugiarse en la isla de Taiwán donde aún residen hoy. Este conflicto representó uno de los hechos más importantes de la historia del siglo pasado y sigue siendo particularmente relevante en la actualidad al haber dado lugar a un país que es uno de los principales actores del escenario internacional tanto como potencia militar como económica, capaz de competir con naciones como la Estados Unidos y Rusia.

Gian Maria Curcio

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