La extraordinaria ordinaria vida de Carlo Acutis: el primer santo “millennial”


Este año la mayoría de personas han estado pendientes de diversos anuncios sobre el coronavirus y el futuro que este nos traerá. Sin embargo, hay muchas noticias que no han sido tan difundidas, pero esto no les quita la gran importancia que han tenido. Una de estas nos relata la historia de un joven, apasionado por la tecnología y la eucaristía, que luego de su muerte fue beatificado mediante una ceremonia en Asís.

Carlos Acutis nació el 3 de mayo de 1991 en Londres, pero a muy temprana edad se mudó a Milán, ya que sus padres eran italianos. Desde muy pequeño, Carlo se interesó muchísimo por la religión católica y se cuestionaba, frecuentemente, sobre diversos temas ligados a esta. Tanto era su interés hacia la devoción religiosa, que su madre, no practicante, decidió estudiar teología para poder responder algunas preguntas que realizaba su hijo y así demostrarle su apoyo. A parte de su gran pasión por la religión, Carlo estaba fascinado por la tecnología. Esto originó en él una gran idea, la cual consistía en crear una página web en donde explicaría diversos milagros realizados y lograría evangelizar a más personas, uniendo así sus dos grandes pasiones cuando tan solo tenía 11 años. Por otro lado, también siguiendo el camino informático, se encargó de administrar diversas páginas web de organizaciones religiosas de su zona. 

Dejando de lado los logros que obtuvo en cuanto a la parte religiosa y tecnológica, lo que más resalta de Carlo es la extraordinaria persona que fue. Desde muy niño, siempre fue muy generoso con todas las personas que lo rodeaban y también con aquellas que necesitaban ayuda, aun no conociéndolas. Gracias a su madre y a otros testigos, podemos conocer algunos de los gestos de amabilidad que Carlo tuvo. En primer lugar, Antonia, la madre de Carlo, nos cuenta que él siempre tenía el detalle de limpiar su habitación para así ayudar a las señoras que trabajaban en su casa y demostrarles el respeto y cariño que les tenía. Su madre también cuenta que Carlo, con sus primeros ahorros, compró un saco de dormir y se lo obsequió a un mendigo que siempre veía de camino a la iglesia. Por otro lado, Rajesh, un empleado del hogar, cuenta que entre él y Carlo nació una bonita amistad. El trabajador, aun siendo hindú, escuchaba cómo el pequeño niño le hablaba sobre la religión católica. Él se interesó tanto por esta que luego decidió convertirse y recibir los sacramentos.

En el 2006, Carlo comenzó a sentir diversos malestares los cuales parecían ser una gripe común. Sin embargo, luego de una visita al hospital, se le diagnosticó leucemia de tipo M3. Siendo consciente de su enfermedad, Carlo decide confesarse y luego pidió la unción de enfermos. Lamentablemente, esta increíble persona, falleció el 12 de octubre del mismo año, cuando solo tenía 15 años. Su madre cuenta que, el día de su funeral, había muchísima gente, a las cuales ella no conocía, pero todas estas personas sí conocían a Carlo, ya que fueron ayudadas por él, sin que su madre lo sepa.

Luego de algunos años, en el 2013, un niño en Brasil, que había nacido con el páncreas prácticamente dividido en dos, debía someterse a una cirugía para poder solucionar su condición. Sus padres, antes de esta, para que todo salga bien, decidieron realizar una oración, junto a un sacerdote, frente a un trozo del pijama de Carlo, a quien la Iglesia había considerado como venerable. Tras esta acción, la cirugía ya no era necesaria, ya que el niño, inexplicablemente, se curó y la Congregación para las Causas de los Santos lo reconoció como milagro necesario para la beatificación de Carlo Acutis.

Finalmente, este año se llevó a cabo su beatificación, la cual se realizó en Asís, donde él, antes de su muerte, pidió ser sepultado. La historia de Carlo Acutis es realmente sorprendente. Vemos cómo, desde muy temprana edad, él utilizó sus conocimientos informáticos para poder difundir lo que más le apasionaba, y de esa forma también poder lograr que otras personas conocieran más sobre esta religión. Pero, en esta historia, lo que más se destaca es la gran persona que fue Carlo, quien, desde niño, intentaba ayudar a quien más lo necesitaba.

Rafaella Varela

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