Vive y deja vivir

En el 1914, tras décadas de guerras, masacres y altas tensiones por toda Europa, el continente explotó en una guerra de dimensiones nunca vistas, conocida por nosotros como la Gran Guerra. Pero esto no lo sabían los políticos y diplomáticos que declararon tal guerra, ni mucho menos los hombres de ambos lados que, en julio y agosto de ese año, estaban ya marchando hacia el frente. Según ellos, esta guerra sería una pequeña caminada hacia el país enemigo donde conseguirían una rápida victoria y gloria para su país. Varios soldados dijeron a sus familias que estarían de vuelta en casa para la Navidad de ese año. Al parecer, el patriotismo dejó ciegos a muchos pobres hombres, todavía sin conocer el nivel de la brutalidad de la guerra a la cual estaban por someterse.

Tras unos meses de sangrientas batallas, ambos frentes se quedaron inmóviles, ningún lado estaba siquiera cerca de ganarle al otro, y todos ya habían entendido el tamaño de este conflicto: no era ninguna marchadita hacia el frente, esta era una Guerra Mundial. Cuatro meses después de las declaraciones y ya nos encontrábamos en diciembre: el frente occidental estaba atascado en Francia y Bélgica, cada lado mirando al otro escondidos en sus trincheras. Los soldados alemanes, franceses y británicos ya estaban cansados de pelear en esta guerra que no parecía terminar pronto, en contra de un enemigo por el cual no sentían enemistad.

Pero algo muy importante de entender es cómo funcionaba el campo de batalla: las trincheras de ambos lados estaban a apenas unas pocas docenas de metros de distancia, por lo cual hombres de ambas facciones podían gritar mensajes para que los de la trinchera a su frente escuchen. Fue gracias a esto que durante la guerra fueron organizadas varias treguas no oficiales, muchas veces prevenidas por sus superiores, para que los soldados tengan un breve instante de paz. Sin embargo, la tregua más famosa de la Gran Guerra fue sin duda la Tregua de Navidad, la cual ocurrió entre el 24 y el 26 de diciembre del 1914. Este evento no debe ser considerado como un alto al fuego en todos los frentes, sino más como varias treguas no oficiales en ciertas partes de ambos frentes para que los soldados puedan celebrar la Navidad en paz. Hubo bastante oposición de distintos oficiales y generales de ambos lados, y hubo varias secciones del frente donde nunca se cesaron las hostilidades.

A pesar de esto, la Tregua de Navidad fue uno de los eventos más significativos de la guerra, ya que vio tres días de paz y fraternidad en el medio de uno de los conflictos más sangrientos de la historia. Esto se puede ver mejor reflejado en las actividades que los soldados cumplieron durante estos días: primero hubo obviamente la oportunidad de intercambiar heridos y prisioneros entre ambos lados, además de poder recuperar los cadáveres en la tierra de nadie entre las dos trincheras y así ambos lados pudieron contar sus caídos en batalla. Tras eso siguieron numerosos instantes donde hombres de ambos lados se encontraron en el medio para poder intercambiar saludos, contar historias y cantar villancicos. Esto no fue todo, ya que en la Navidad hubo un intercambio de regalos por los varios soldados hacia sus supuestos enemigos, como comida, tabaco y alcohol. Sin embargo, los eventos más impactantes de estos tres días fueron los varios partidos de futbol. Estos no fueron bien documentados por lo cual no tenemos ninguna manera de saber si de verdad pasaron y a qué escala, pero suponiendo que los testigos de varios estudios británicos y alemanes son de confiar, entonces podemos recrear una escena histórica en la que  soldados de verdad jugaron fútbol entre naciones, dentro de un contexto de guerra. Uno de estos partidos habria terminado 4 a 1 a favor de los escoceses en un marcador amistoso frente a los alemanes.

Tras el fin de la tregua, ambos lados volvieron a sus trincheras listos para nuevos sufrimientos y muertes que llegarían con el nuevo año, y a pesar de que hubo varias otras treguas durante el resto de la guerra, ninguna llegaría a tener el tamaño ni el significado de esta. Sin embargo, la Tregua de Navidad no fue una simple anécdota en uno de los conflictos más importantes de la historia: esa fue la demostración más grande de un sentimiento pacifista que surgió en estas trincheras europeas del siglo veinte, conocido como la doctrina de “vive y deja vivir”, la cual vio soldados de ambos lados rechazando la oportunidad de matar enemigos en estados vulnerables para tener respeto a la vida humana. Como dice el dicho: “la guerra consiste en los jóvenes matándose entre sí por los deseos de los viejos”, y fue durante estos tres días que los jóvenes por fin dijeron “no”.

Edoardo Torri

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