ITER ¿La energía del futuro?

Hemos escuchado por años a muchos activistas y políticos hablar sobre la pérdida de nuestro planeta por la huella de carbono (cantidad de gases de efecto invernadero en la atmósfera) tan grande que han dejado los seres humanos, oímos a otros decir que esta es una mentira ideológica con un fin monetario; pero, a la hora de la hora, nadie se pone de acuerdo o propone una solución real al problema.

Hemos escuchado a gente como Gretha Thunberg repudiar todo uso de maquinarias con motor con combustiones anormales y despotricar fuertemente contra los grandes capitalistas del petróleo; y, por otro lado, también hemos escuchado a gente como Donald Trump acusar a los ambientalistas de estar usando sus iniciativas como arma política . Sin embargo, sabemos perfectamente que ninguna de las dos formas va a funcionar nunca y, mientras seguimos discutiendo, la huella de carbono, el cambio climático y la reducción de la capa de ozono solamente continúan sin paciencia. Dada la situación, las potencias mundiales (China, Japón, Corea del Sur, Rusia, Estados Unidos y la Unión Europea) empezaron a ponerse de acuerdo y encontraron una solución ajustable a la salud de la Tierra: un sol artificial abreviado al nombre ITER (Reactor Termonuclear Experimental Internacional: “International Thermonuclear Experimental Reactor” en inglés), palabra con el significado de ‘camino’ en latín, que está todavía construyéndose por las tierras del sur francés.

Lo primero, sería bueno saber cómo funciona el mecanismo de la energía solar: el Sol, como toda estrella, emite energía termonuclear gracias a las reacciones químicas que ocurren en su núcleo más interno. Esta energía se produce a través de un proceso llamado sabiamente fusión nuclear, la cual sucede a nivel atómico: los núcleos de los átomos, constituidos de neutrones y protones, se repelen por culpa del electromagnetismo (opuestos se atraen, iguales se repelen); sin embargo, dentro del núcleo de las estrellas existe una presión tan enorme que es capaz de vencer las fuerzas electromagnéticas y logra que estos dos núcleos atómicos se unan en uno mismo. En el caso del Sol, esta fusión se da entre dos átomos de hidrógeno (más precisamente, de protio: isótopo del hidrógeno sin neutrones), los cuales, al fusionarse, conforman un único átomo de helio. Este proceso libera una energía enorme al darse y es por eso que, si el ITER llega a poder replicarlo en una forma que la energía invertida sea menor a la ganada, va a ser una revolución completa en nuestra forma de potenciar las maquinarias más comunes del planeta entero; podríamos empezar a cambiar el petróleo por una energía prácticamente ilimitada.

¿No es acaso peligrosa la energía nuclear? Se conoce por todos el desastre nuclear de Chernóbil y las dos bombas atómicas, mas, lo que no se sabe es que el proceso nuclear del ITER es el contrario a la fisión nuclear (aquel del pasado). En la fisión nuclear sucede, contrariamente a la fusión, una separación del mismo núcleo. Por ejemplo, se consiguen átomos de uranio muy pesado (con muchísimos neutrones) y se los bombardea con aun más neutrones para desestabilizarlos y que se quiebren en dos átomos diferentes mucho más ligeros. En este proceso, se ‘pierden’ normalmente tres neutrones de cada átomo original que van de inmediato a desestabilizar otros átomos de uranio muy pesados; de esta manera se desata una reacción nuclear difícil de controlar, la cual lamentablemente deja residuos radioactivos muy tóxicos.

La fisión nuclear dejaba residuos radioactivos mortales, por eso se dejó de usar; no obstante, la fusión nuclear está comprobada como energía pura y limpia. Además, esta libera una cantidad de energía casi tres veces superior a su contraparte. El aspecto negativo, y la razón por la que la fisión se probó antes que su proceso opuesto, es que lograr unas condiciones suficientemente aptas para poder presionar los núcleos atómicos a juntarse es bastante complicado. La superficie terrestre (lugar donde habitamos) tiene una presión atmosférica infinitamente menor a la presión que se da dentro del núcleo de nuestra estrella (o de cualquier estrella) y, por lo tanto, hacer una máquina que fusione los núcleos es muy caro: el ITER costará aproximadamente 24 mil millones de dólares estadounidenses (aunque algunos informes del Departamento de Energía de Estados Unidos dicen que este precio podría dispararse hasta 65 mil millones de dólares estadounidenses).

No hay por qué sentirse desconfiados de este reactor termonuclear. No solo porque los físicos lo hayan teorizado como seguro, sino, porque además ya han sido más que probados otros reactores de fusión nuclear en el pasado; la diferencia es que los anteriores, tales como el JET o el Tokamak, no han sido capaces de ganar más energía que la invertida, puesto que estaban diseñados exclusivamente con un fin de estudio científico, no con intenciones de cambiar el entero negocio de las fuentes energéticas mundiales.

Este reactor de fusión nuclear es uno de los proyectos más caros de nuestra historia; sin embargo, de llegar a funcionar, podríamos tener una energía renovable y barata (más barata que el petróleo o cualquier otra fuente de energía) para el resto de nuestra existencia. Muchos deciden hablar y criticar al petróleo como si viajar ecológicamente fuera gratis o siquiera accesible, pero, en vez de concentrarse en concientizar sobre el problema de la contaminación, deberíamos concentrarnos en soluciones a largo plazo que no solo lo eviten, sino, que también sean económicamente convenientes para la persona común. Recuérdalo: la ciencia siempre está de nuestro lado.

Paolo Barcelli

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