Prisioneras de la pandemia

Cada 8 de marzo conmemoramos una fecha que marcó la historia de la mujer y que, hasta el día de hoy, nos invita a reflexionar sobre la constante lucha femenina. La historia detrás del “Día Internacional de la Mujer” se remonta a finales del siglo XIX, época en la cual la vida de la mujer se basaba en limitaciones: no tenían derecho al voto ni a recibir una formación profesional. Además, eran maltratadas y explotadas, sin que alguna ley las protegiera. En este contexto, el 8 de marzo de 1857, las trabajadoras de la industria textil organizaron una huelga en búsqueda de salarios más justos y condiciones laborales más humanas. Estos primeros movimientos en Nueva York son detenidos, mas permitirán que se desencadenen nuevas movilizaciones en búsqueda de los derechos de la mujer. Este es el caso de las huelgas organizadas 51 años más tarde, el 8 de marzo de 1908, donde miles de mujeres se vuelven a unir para exigir el aumento de sueldo, menos horas de trabajo y derecho al voto. El eslogan de esta movilización fue “Pan y Rosas” y este resume la constante lucha de la mujer: la búsqueda de seguridad económica y una mejor calidad de vida. A partir de estos movimientos en Estados Unidos, se bautizaría el 28 de febrero de 1909 como el “Día de la Mujer”; mientras en Europa, durante la conferencia de Copenhague de 1910, se fijó en el mes de marzo.

El 25 de marzo de 1911, sin embargo, se dio el capítulo más memorable de la lucha por los derechos de la mujer: las trabajadoras de la fábrica de camisas “Triangle Shirtwaits” se encontraban en una huelga con permanencia en el lugar cuando el dueño cerró las puertas dejando que 123 mujeres y 23 hombres murieran incendiados. Será a partir de este momento y de las constantes luchas de la mujer a lo largo de los años que, en 1975, las Naciones Unidas formalizaran el 8 de marzo como el “Día Internacional de la Mujer”. A pesar de todas las manifestaciones, la lucha de la mujer continúa hasta el día de hoy. Un claro ejemplo de esto se ha evidenciado en el último año.

Durante esta cuarentena, muchas mujeres han sufrido, no solo por perder personas cercanas a ellas; sino por la triste realidad que muchas mujeres viven en sus casas. El terror no solo lo sienten al poder contagiarse, sino que lo viven en sus propios hogares. Un dato alarmante, es que el 77% de los delitos sexuales ocurren dentro de las viviendas, y el permanecer en nuestras casas todo el día, hace que este tipo de violencia se incremente. Durante los primeros tres meses de confinamiento social en el Perú, se reportaron más de 900 mujeres (70% niñas y adolescentes) desaparecidas en el país. Esto representó un alza frente a las cifras previas. 

Muchas mujeres, al estar en esta situación, ven el pedir ayuda a familiares y amistades, o hasta acceder a servicios especializados, como algo imposible. Muy aparte de esto, muchas mujeres al sufrir una especie de violencia psicológica o física desarrollan crisis de ansiedad, ataques de pánico, alteraciones en el patrón del sueño y de la alimentación, un mayor aislamiento y falta de seguridad en ellas mismas. Antes de la cuarentena, se denunciaban diariamente 5 casos, pero la cifra se elevó a 8 casos diarios. Lamentablemente, la policía en nuestro país no prioriza estas investigaciones a pesar de las altas cifras de feminicidios y trata de personas que hay en el país. Según el informe realizado por el Ministerio de la Mujer, además de estas desapariciones se registraron 12 feminicidios, 26 tentativas de abuso, 226 niñas y adolescentes víctimas de abusos sexuales y 27.997 llamadas para denunciar violencia doméstica.

Debido a estos sucesos en el país, se ha habilitado la línea 100 para llamar y pedir apoyo u orientación si es que te encuentras en esta situación tan triste que muchas mujeres pasan.

Como hemos visto, para las mujeres, sobre todo en tiempos de pandemia, no es tan simple huir de la violencia. Por otro lado, todo aquel que conoce el mito de Apolo y Dafne, sabe que ella -al no querer ser violentada por el dios Sol- pidió ayuda a su padre, quien la convirtió en un laurel. A partir de este mito, hemos escrito un poema, que sirve también como reflexión. Aquí, las palabras están puestas en boca de Dafne, quien alienta a las mujeres que no pueden escapar de sus hogares.

Yo del Sol escapar logré

Hermanas, yo del Sol, escapar logré;

en color verde ya me he convertido

por querer huir del dios convenido,

a quien, con mi belleza, enamoré.

El Sol dijo: “Dafne, te achicharraré”.

Jamás de alguien yo había huido.

Igualmente, escapar he podido,

y a mi padre, siempre le agradeceré.

Condenadas están todas aquellas

que atrapadas están en la violencia

de aquellos que las quieren por ser bellas.

Difícil será escapar de su dolencia.

Seguir mi ejemplo, no pueden, doncellas.

Porque ahora del laurel soy la esencia

María Fernanda Albino, Mia Garland y Ariana Mávila

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