Artemisa Gentileschi: entre la sombra y la luz

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El arte se entiende con frecuencia como una forma de expresión libre, ya sea porque depende de los sentimientos o concepciones vitales y estéticas de cada artista, o porque es simplemente un escape de la realidad.  Por lo tanto, se podría decir que nadie tiene derecho a limitar la creatividad o capacidad artística en base a criterios nada estéticos como la condición social o el género.  

Sin embargo, no es ningún secreto que, durante las etapas más importantes de la historia, las mujeres han sido consideradas inferiores y como sujetos subestimados. Cualquiera pensaría que esto se aplica solo al ámbito político, económico o social, pero lo encontramos también en el arte. Hay mujeres artistas con un talento escasamente reconocido, mujeres cuyas obras fueron rechazadas en las exposiciones e, incluso, mujeres cuya autoría no se les creyó.  Una de ellas fue Artemisia Gentileschi, una artista que defendió su verdad hasta los últimos días.                                 

 Artemisia Gentileschi fue una de las más importantes y grandes pintoras italianas, cuya historia marcó un importante momento en el escenario artístico de la época.  Su fuerza de voluntad y su carácter le permitieron establecerse en una sociedad dominada por hombres.  La dificultad de Artemisia no fue solo una lucha continua y constante contra la exclusión y la marginación por ser mujer, sino que también fue una lucha continua por establecerse como artista en la Roma del siglo XVII, que no permitía a las mujeres tener una educación artística.  A pesar de su formación inicial y de que fue apoyada por su padre, quien tuvo contacto con grandes artistas como Michelangelo Merisi, conocido como Caravaggio, no tuvo la oportunidad de disfrutar plenamente de su adolescencia, debido a un episodio trágico en su vida.  De hecho, a los diecisiete años fue víctima de una violación, que destruyó por completo su inocencia.  Las fuentes nos cuentan que el pintor Agostino Tassi fue el responsable de este suceso.  Artemisia inicialmente decidió mantener en secreto lo sucedido porque él le prometió matrimonio como solución.  Es increíble pensar que en ese momento la palabra de un hombre valía más que la de una mujer, sin preocuparse por las heridas que la violencia puede dejar en el alma y el cuerpo de quienes la padecen.

Pero, con el tiempo, Artemisia comenzó a comprender que la promesa de Tassi no sería respetada y con valentía decidió iniciar un proceso legal contra su abusador.  Cuenta su biografía que el juicio al que Artemisa fue sometida fue duro y humillante, ya que la sociedad de la época no protegía los derechos de una mujer que a menudo luchaba por ser creída. La artista fue acusada de mentir y se vio obligada a mostrar evidencias del doloroso acto que había sufrido, pero a pesar de ello, Tassi fue considerado inocente.  Después de una larga y dolorosa lucha, Artemisia finalmente consiguió justicia y Agostino Tassi fue declarado culpable.  En la sentencia dictada, a Tassi se le dio la oportunidad de elegir su castigo y se decidió que sería exiliado de Roma. Podemos preguntarnos qué sintió Artemisia durante y al final del proceso, si recibió disculpas de alguien por no haberle creído y humillado, si tenía a alguien que se preocupara por ella. Quizás nunca tendremos una respuesta para estas preguntas, pero lo que sí sabemos es que todo el escándalo que se generó alrededor de Artemisia la obligó a dejar a sus seres queridos y a su familia, y emprender una peregrinación de ciudad en ciudad para escapar de la mirada de una sociedad que la tendría marginada, a pesar de no tener culpa alguna. Artemisia puede ser considerada el símbolo de la fuerza y ​​el coraje de muchas mujeres que en el pasado y aún hoy son víctimas de la violencia y han tenido el coraje de empezar de nuevo más fuertes que antes como aves fénix que resucitan de sus propias cenizas. De hecho, Artemisia fue la primera artista mujer en ser admitida en la Academia de Artes y Diseño de Florencia.  Una de sus obras más importantes gracias a la carga sentimental y emocional que presenta es Judith decapitando a Holofernes, realizada por ella durante el juicio: a través de este tema religioso expresa la dolorosa experiencia que vivió.

Judette decapitando a Holofermo (Artemisia G.1613)

La independencia y la fuerza que la caracterizaron nunca serán ignoradas, y su historia puede ser estimulante para las mujeres que pasan por una dura experiencia de dolor. Sin duda, Artemisia es uno de los muchos ejemplos que demuestran la fuerza interior de una mujer que al final del día se alza y levanta el rostro en medio de una sociedad carente de igualdad.  Artemisia Gentileschi es símbolo de vigor y valor en la misma persona, una mujer que hasta el final de sus días defendió su propia identidad.  Ella lo dijo en estos términos: “Mientras viva, tendré control sobre mí misma”.

Miranda Guerra y Barbara Degiorgi

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