La importancia de la educación vocacional

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A través de los años, el problema de la indecisión vocacional en los estudiantes de los últimos años de secundaria se ha incrementado. Las razones pasan desapercibidas; también, la falta de conciencia de este gran problema.

Cuando estamos frente a un estudiante que aún concibe su elección vocacional como “indefinida”, automáticamente asumimos que se encuentra “perdido” o está “desinteresado” por su futuro. En realidad, en el Perú, son más del 70% los estudiantes que no saben qué carrera profesional o técnica estudiar al terminar el colegio.

Aquí es donde surge el problema. Desde pequeños, no se estimula la verdadera vocación, que ayudaría a despertar las potencialidades de los alumnos, darles a conocer la gran cantidad de posibilidades en dónde puedan desenvolverse mejor y sentirse más identificados. Encasillar a los alumnos en carreras comunes o tradicionales, como medicina, ingeniería o derecho, desde temprana edad no solo les impone límites, sino que no les permite explotar su capacidad al máximo al momento de elegir una carrera, lo cual llevaría a insatisfacción e infelicidad. Algunas cifras nos llevan a reflexionar sobre esto: según el Grupo Educación al Futuro (informe del 2019), tres de cada quince estudiantes dejan sus estudios, mientras que otros dos se cambian de carrera en el camino. De los cinco que llegan a terminar la carrera, solo dos señalan que volverían a estudiar la carrera.

Desafortunadamente, no se ha implementado en el sistema educativo un programa basado en estimular el máximo potencial de los alumnos según su vocación, lo que sería fundamental para su desarrollo en el futuro, ya que los conocimientos enseñados durante la educación básica no determinan una vocación. Por más importantes que sean dichos conocimientos, no podemos depender solamente de ellos al momento de encontrarnos a nosotros mismos en una vocación. En nuestro país, esta política de educación tradicional aún prevalece. Cuando un estudiante elige una carrera con la cual no se siente identificado a causa de la falta de conocimiento sobre sus áreas de interés y opciones de estudio con la intención de no estar “en nada”, experimenta sentimientos de confusión y desorientación, ya que no sabe lo que realmente quiere.

En algunos países, ya se han fomentado programas de educación prevocacional. En Quebec, se aplica el concepto de “Enseñanza Orientadora”, que consiste en ayudar a los alumnos a definir su identidad y guiarlos en la orientación profesional durante su educación secundaria. Esto garantiza que los alumnos comprendan la utilidad y la razón de sus estudios. Por otro lado, en Irlanda, todas las escuelas de secundaria cursan horas adicionales enfocadas a la orientación educativa.

Ayudar a los estudiantes a encontrar una especialidad que encaje con ellos los ayudaría a tener mayores aspiraciones educativas. Esto no solo los beneficiaría en su ámbito académico, sino que evitaría resultados desastrosos en años futuros, como el abandono de los estudios. Una de las razones es que, cuando el alumno le da cierto valor a sus estudios y los ve como una herramienta de progreso para su futuro, se esfuerza para conseguir sus metas. Su educación superior podría ser vista como una alternativa eficaz para mejorar sus condiciones de vida, alcanzar mayores objetivos a nivel personal, familiar, profesional y económico, especialmente en los estudiantes de bajos recursos.

Como solución, se propone el desarrollo de tests vocacionales cada cierto tiempo; de esta manera, se podrían descubrir qué capacidades innatas y desarrolladas poseen los estudiantes, ya que muchas veces se trata de habilidades que no son capaces de demostrar en el colegio. A través de charlas y capacitaciones, tendrían la libertad de expresarse sobre lo que piensan y sienten.

En conclusión, podemos decir que la educación en el colegio es un universo de conocimientos, principios, disciplinas y formación personal, ya que no solo enriquece nuestra cultura y educación, sino que nos ayuda a superarnos a nosotros mismos. La educación básica es lo que forma en gran parte a una persona. Por eso, confiamos en el colegio no solo en nuestra educación, sino también como un lugar que nos pueda ayudar a conocernos a nosotros mismos, y a desarrollar y descubrir nuestras habilidades.

Este articulo fue posible gracias a la supervision y consejo de Emily Vizcarra, experta en el area del ministerio de educación.

Ariana Diaz

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