Poesía: más que un lápiz y un papel

Una noche, a los 12 años, tenía muchas ganas de contarle al mundo cómo me sentía, pero no quería contar cada detalle de mi vida ni la razón por la cual me sentía así. Entonces, lo que hice fue coger un lápiz y escribir en una hoja blanca la palabra “corazón”. Pero no escribí “corazón” porque me dolía el corazón o porque me gustaba escribir sobre corazones o me gustaba dibujarlos, sino porque sentía que era allí donde guardaba los sentimientos que tanto quería transmitir. Y así fue como escribí mi primer poema: “El corazón”.

 En ese momento, yo no era muy consciente de lo que era la poesía. No conocía su origen, su razón ni su finalidad. Ahora, a mis 17 años, pienso que la presencia de la poesía en nuestras vidas es algo que siempre está, pero no siempre nos damos cuenta de que está allí.

La poesía es una de las formas más preciosas de expresión e identidad que el hombre ha creado. Es practicada a lo largo del mundo y en todas las culturas. Es universal, ya que habla de nuestra humanidad o a lo que aspira nuestra humanidad. Trata sobre los valores comunes, transformando el poema más simple en un promotor de un diálogo pacífico. Uno puede vincularse con la poesía casi de cualquier manera: puedes recitarla, leerla, mirarla, dibujarla, escucharla, pensarla, etc. Lo mejor es que, al hacerlo, ayudamos a nuestra sociedad, porque la poesía atiende las necesidades insatisfechas en este mundo, gracias a su gran papel comunicativo y a la capacidad de despertar conciencias en otras personas. Además, escribiendo poesía contribuimos a la diversidad creativa, al constante cuestionamiento sobre cómo renovar la manera en que usamos las palabras y nuestro modo de interpretar la realidad. Lo malo es que cada día se escribe menos poesía. Todo es más rápido, más digital y superficial. Conseguir un público fiel que lea tus poemas es cada vez más difícil, pero eso no significa que la poesía haya perdido valor.

Quiero hacer un llamado a todo aquel que quiera unirse, pero, sobre todo, a los jóvenes que todavía no han dicho nada y que tienen mucho por decir, a intentar expresarse a través de la poesía. Y no tiene que ser un poema perfecto; tiene que ser lo que ustedes quieran que sea. Porque, finalmente, expresarse es una necesidad social y la poesía es un medio de interiorización que nos impulsa a volver a los orígenes de nuestra especie para un conocimiento más profundo de nosotros mismos. 

Por consiguiente, cuando me preguntan “¿Qué es la poesía?”, no me gusta responder con la definición de que es un género literario que manifiesta un sentimiento estético por medio de la palabra, porque es más que eso. Así lo dijo Audrey Azoulay (directora general de la UNESCO) cuando le preguntaron lo mismo en el día internacional de la poesía: “La poesía anida en lo más hondo de lo que somos, mujeres y hombres que conviven en el mundo de hoy, abrevándose en el legado de las generaciones pasadas y custodiando este mundo para nuestros hijos y nietos”.

Y después de todo esto, me conmueve retornar a cuando escribí un poema por primera vez.  Esa inocencia tan pura que me hizo coger un lápiz y un papel, y escribir la palabra “corazón”, con el corazón.

Mariano Liendo

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