El show debe continuar

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Los Juegos Olímpicos Tokio 2020 se realizaron entre el 23 de julio y el 8 de agosto de este año y, sin duda, quedarán en la memoria tanto del público como de los deportistas y entrenadores. Más de 11.000 atletas de más de 200 países participaron en el evento deportivo más importante del mundo. Por haberse retrasado un año y haberse realizado en medio de una pandemia, ha afectado de distintas maneras la salud mental y física de los deportistas. Sin embargo, Tokio 2020 ha dejado su huella en la historia del deporte. 

Las olimpiadas originalmente se iban a realizar en 2020, pero debieron posponerse debido a la COVID-19. La fecha de inauguración se determinó para el 23 de julio del 2021, exactamente un año después; hubo incluso la posibilidad de que las prolongaran más tiempo, pues la pandemia todavía no acaba. Dos días antes del banderazo inicial, el director de Tokio 2020, Toshiro Muto, planteó la posibilidad de cancelar a último minuto los Juegos Olímpicos, debido al aumento de casos de COVID-19. A esto se sumaron las diversas protestas realizadas con el fin de detener estas olimpiadas, ya que los contagios aumentarían, no solo en Japón; el resto de países también estarían afectados. Finalmente, se realizaron, aunque con muchos cambios, ya que se debían mantener en todo momento las medidas de bioseguridad, las pruebas se realizaron sin público y los deportistas se mantuvieron aislados en la Villa Olímpica, con uso de mascarillas en todo momento, incluyendo el momento de premiación. Los juegos Olímpicos Tokio 2020 ciertamente no fueron lo que en un inicio se había planeado, pero no defraudaron ni a espectadores ni a deportistas. 

Los deportistas frente a la pandemia

Como sabemos, la pandemia afectó a muchas personas con distintos oficios. Los atletas no fueron la excepción, ya que muchos de ellos tuvieron que detener sus entrenamientos, pero no se rindieron y encontraron otras formas de seguir con sus prácticas. La natación fue, definitivamente, una de las disciplinas más afectadas durante la pandemia, ya que los nadadores tienen necesidad de utilizar una piscina para entrenar. El británico Matthew Richards ideó un plan para seguir con su entrenamiento y lograr ganar una medalla en los juegos olímpicos. Así, este chico de 18 años decidió comprar una piscina de lona para su jardín y seguir entrenando. Richards utilizó un cinturón que se engancha a una pared que le permitía nadar manteniéndose en el mismo lugar. Los entrenamientos fueron adaptados a la nueva modalidad de trabajo: se entrenan por tiempos en vez de distancias. El tiempo simboliza la cantidad de metros que nadaría un deportista a determinada intensidad. Fue tanta la intensidad del entrenamiento de Matthew, que no paró hasta obtener el oro olímpico en la prueba de estilo libre por equipos en los 200 metros, casi rompiendo, junto con su compañero Calum Jarvis, un récord mundial. Sin embargo, este no es el único caso de entrenamiento que fue ideado para casa. Muchos atletas peruanos también encontraron la forma de seguir entrenando durante la pandemia. Entre ellos, Nicolás Pacheco, un tirador peruano que se ingenió una forma de poder entrenar tres veces al día fabricando pesas con un palo de escoba y dos bidones de agua. Así también practicó tiros invisibles, una forma de entrenar cuando no se puede disparar: se hace el movimiento exactamente igual que en la competencia y se imagina que se está apuntando a un plato. Esta es una forma de mantener los músculos activos. Estamos seguros de que las circunstancias para entrenar y competir cambiaron, pero no los deseos de los atletas de darlo todo y llevarse una medalla olímpica.  

Medias de Bioseguridad

Los juegos olímpicos se llevaron a cabo sin espectadores extranjeros. Los centros deportivos aceptaron espectadores a la mitad de su capacidad y un máximo de 10.000 personas locales. El uso de las mascarillas dentro de los recintos deportivos fue obligatorio para todos: entrenadores, deportistas, público y staff. Según las reglas establecidas, los atletas extranjeros debieron realizarse pruebas de la COVID-19 antes de abandonar sus países de origen y estuvieron exentos de los 14 días de cuarentena. Se prohibió la circulación turística y la circulación por toda la ciudad. Además, en lugar de aplicar una prueba al menos una vez cada cuatro días, tal y como se anunció en el reglamento publicado en febrero, los deportistas fueron sometidos a pruebas de saliva todos los días contra las variantes del coronavirus. Las pruebas se hicieron bajo vigilancia estricta, como también se practicaron las pruebas de dopaje para prevenir conductas fraudulentas como el intercambio de muestras. Aunque la vacunación no era obligatoria, se esperó que un 80% de los atletas acuda ya vacunado a los juegos. El gobierno japonés aplicó medidas adicionales a deportistas de once países, especialmente India, Afganistán, Nepal, Pakistán y Sri Lanka, donde se han visto nuevas variantes del virus. Los atletas y equipos técnicos de estos equipos debieron realizarse una prueba todos los días durante la semana previa a su llegada a Japón. También se les prohibió establecer contacto con los atletas de los demás países durante tres días tras su llegada a Japón. De los 80.000 voluntarios que se inscribieron para ayudar en los juegos, 10.000 retiraron su solicitud debido a la continuación de la pandemia y al cambio de planes personales a raíz del aplazamiento del evento. Además, Japón pidió a las federaciones deportivas y a los comités olímpicos de los países reducir el número de oficiales en la organización. 

Estado emocional de los atletas por no tener público

Debido a razones sanitarias, los juegos olímpicos de este año no tuvieron público, lo cual afectó muchas veces negativamente a atletas que están acostumbrados a los gritos y alientos del público. Los atletas que fueron entrevistados por Los Angeles Times explicaron cómo manejaron el silencio de estas olimpiadas. El gimnasta estadounidense de 28 años, Sam Mikulak, expresó lo que sintió sin los habituales vítores al tener un aterrizaje perfecto en las barras paralelas. Dijo que le había parecido como si hubiera estado en su casa y como si hubiera sido un día más en el gimnasio. Claramente estaba feliz por su logro, pero afligido por no haber podido tener un público que lo aliente. Sin embargo, no fue lo único que llamó la atención de los jugadores, ya que, cuando en un partido de fútbol de Estados Unidos vs. Suecia, este último marcó un gol, se podía escuchar a lo lejos un comentarista gritando ¡“Gol!”, lo cual dejó a muchos jugadores decepcionados por no poder ver a sus fanáticos. El estado mental de los atletas fue brutalmente afectado. Un ejemplo fue la gimnasta estadounidense Simone Biles, quien no fue capaz de terminar la última prueba individual debido a problemas emocionales. La Federación de Gimnasia de los Estados Unidos publicó un comunicado en el cual afirmaba que no estaba segura de si se trataba de síntomas de estrés, agotamiento o depresión, pero que Simone Biles no podría competir en la última prueba de gimnasia individual. Este emblemático caso demuestra que la pandemia del coronavirus había aumentado la presión psicológica sobre los atletas. Finalmente, varios atletas sufrieron estrés emocional, junto a otros problemas de salud mental, pero lograros sobreponerse y triunfar en estos juegos olímpicos. La salud mental es uno de los mayores factores a tomar en consideración durante la pandemia y no debe ser descuidada. Mucha gente respalda la decisión de Simone Biles de retirarse de los juegos olímpicos, ya que no debió ser una decisión fácil; sin embargo, decidió preocuparse de ella misma y darse cuenta de qué era lo mejor.

Momentos memorables

El medallista olímpico Tom Daley ha llamado la atención en los Juegos Olímpicos por las imágenes en las que se le ve tejiendo ganchillo durante varias competiciones. El británico ha mostrado en su cuenta de Instagram el cárdigan que ha tejido como recuerdo de la competición en Japón: “Cuando llegué a Tokio, quería hacer algo que me recordase a estos juegos. Algo que yo pudiera decir que lo he hecho en Tokio, durante los Olímpicos”, escribió en la publicación. Tom Daley ha logrado ganar su primera medalla de oro durante estos juegos, por la prueba de salto sincronizado de 10 metros masculino, y ha explicado también en sus redes que tejer lo ha ayudado a mantener la calma: “Lo único que me ha mantenido cuerdo a lo largo de todo este proceso es mi amor por el tejido y el crochet, y todo lo relacionado con la costura”. 

Por otro lado, el skateboarding llamó la atención no solo porque debutó en Tokio 2020 como nuevo deporte, sino también por la corta edad de los deportistas que compitieron, sobre todo en los eventos de la categoría femenil. La japonesa Nishiya Momiji ganó la medalla de oro en skateboarding. Con tan solo 13 años, es una de las más jóvenes medallistas de la historia de los juegos. Pero no solo ella, sino todo el podio se convirtió en el más joven de los Juegos Olímpicos. Además de Nishiya, Rayssa Leal, de Brasil, de 13 años ganó la de plata y Funa Nakayama, de 16, de Japón, se llevó la de bronce. Una edad que suma 42 años.

Otra de las escenas más conmovedoras fue la de los dos atletas que obtuvieron de manera conjunta la medalla de oro en el salto de altura masculino. Tanto Gianmarco Tamberi (Italia) como Mutaz Essa Barshim (Qatar) tenían marcas idénticas tras superar 2,37 metros. Después, intentaron, sin éxito, superar los 2,39 metros. Entonces, el juez se acercó a ambos atletas para preguntarles si querían desempatar o compartir el oro. Los dos decidieron renunciar al desempate y aceptaron compartir la medalla de oro y el título de campeones olímpicos. 

Por último, un equipo que llamó la atención fue el de Brasil. En particular, Lucas Saatkam y Maurício Borges decidieron dejarse la mascarilla durante la competencia pese a que esto no es obligatorio. La imagen de los voleibolistas dio la vuelta al mundo e incluso fueron calificados en modo de broma como “el orgullo de la OMS”. Lucas explicó que él ya contrajo el virus y, si bien no tuvo consecuencias graves, sí perdió mucho tiempo de ejercitación. Se acostumbró a entrenar y jugar con mascarilla, por lo que eligió dejársela puesta durante las competencias al igual que su compañero Maurício. Lucas se pronunció diciendo que “entrenar con y sin mascarilla es lo mismo, así que no veo por qué no usarla sabiendo que no solo puede protegerme a mí, sino proteger a mis colegas”. 

Michelle Hollman y María Belén Albrecht  

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