Tokio 2020, las Olimpiadas de Italia

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Luego de un 2020 lleno de desilusiones para el mundo del deporte, llegó el momento de los deportistas de retornar a su hábitat y el de los aficionados de disfrutar de las competencias. Todos regresaron, unos mejor que otros, como en el caso de los italianos, que lo hicieron mejor que nunca. En este último mes, “verano de oro” es la frase más común en Italia, acompañada de alegría, orgullo y patriotismo por donde la escuches. La frase tiene mucho sentido, ya que, luego de una memorable campaña en la Eurocopa 2020, ganando el campeonato europeo después de 53 años, llegaron las olimpiadas para afianzar la expresión. Fue tan histórica la participación italiana en los JJ.OO. Tokio 2020, que es necesario recordar los mejores momentos y mejores consagraciones de esta edición: 

Iniciamos con las victorias en artes marciales, en las que Italia logró alzarse con el oro en karate y en taekwondo. Luigi Busa se convirtió en el medallista de oro olímpico en la disciplina de karate kumite masculino -75kg, derrotando al experimentado karateka azerbaiyano Rafael Aghayev en un cerrado combate. En taekwondo, Vito Dell ’Aquila consiguió el oro olímpico en la categoría -58kg a sus 20 años, remontando la final contra el tunecino Mohamed Jendoubi.  

Luego, vale la pena recordar las victorias que Italia consiguió en el mar; por ejemplo, Federica Cesarini y Valentina Rodini ganaron la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Tokio en remo, en la especialidad de doble peso ligero femenino.  Esta es la primera medalla olímpica para el remo femenino italiano, obtenida luego ganar a las adversarias francesas y holandesas. La otra medalla de oro llegó a manos de Ruggero Tita y Caterina Marianna Banti en la disciplina de vela, especialmente en la disciplina del catamarán de foiling mixto Nacra 17. Es la primera medalla olímpica para la vela italiana, 13 años después de las dos ganadas en Beijing 2008 (Qingdao) y 21 años desde la última medalla de oro de Alessandra Sensini en Sydney.  

En cuanto al ciclismo, el cuarteto de los italianos formado por Filippo Ganna, Simone Consonni, Francesco Lamon y Jonathan Milan venció a Dinamarca en la final de ciclismo en pista estableciendo el récord mundial en 3’42″032; todo un logro para los jóvenes deportistas.  

Finalmente, llegamos al atletismo, disciplina en la que Italia logró la mayor cantidad de medallas de oro en estas olimpiadas. Comenzamos con Massimo Stano y Antonella Palmisano, quienes obtuvieron la medalla de oro en la caminata de 20kms masculina y femenina, respectivamente, marchando a más de 30 grados de temperatura, llevando su cuerpo al máximo y demostrando que, con una gran preparación física y mental, no hay clima que impida dar el máximo rendimiento.  

Las tres medallas de oro que más han dado de qué hablar son las siguientes: la primera fue una victoria compartida en la disciplina de salto alto por Gianmarco Tamberi, quien con 2,37 subió al escalón más alto del podio en el salto de altura. Esta medalla fue conseguida junto al qatarí Mutaz Essa Barshim, quien tomó la decisión de no hacer un último salto para que los dos puedan quedarse con el oro. Fue una demostración de compañerismo muy grata y definitivamente quedó escrita en los momentos más memorables de las olimpiadas. Nada más había que observar la emoción de Tamberi al saber cuánto significaba esa medalla para él y el orgullo que le trajo a su país.  

La segunda medalla de oro llegó justo después de la victoria de Tamberi, en la carrera de los 100 metros planos. Luego del dominio de Usain Bolt desde las olimpiadas del 2008 en una de las pruebas olímpicas que más esfuerzo requiere, como son los 100 metros masculinos, llegó el italiano Marcell Jacobs quien se consagró como la persona más rápida del mundo y llevó al atletismo italiano a la cima. Él nunca fue el favorito para ganar la carrera, pero su determinación y su manera tan relajada y fría de correr esa final le permitieron ganarse un espacio en la historia. Definitivamente, una medalla histórica para Italia y para el continente europeo, ya que también estableció el récord europeo con su tiempo de 9,80 segundos. 

La tercera medalla de oro que causó sensación en Italia y en el mundo fue la obtenida en la carrera de los 4×100 metros planos masculinos. Los velocistas Lorenzo Patta, Lamont Jacobs, Eseosa Desalu y Filippo Tortu fueron los encargados de dar la vuelta en 37”50 para darle el oro olímpico a Italia. En una carrera impecable por parte de los italianos, lograron arrebatarles la victoria a los favoritos ingleses por tan solo una centécima de segundo (37”51) y, así, también establecer un nuevo record nacional.  

Todos estos deportistas llevaron a la delegación “azzurra” a sus mejores olimpiadas de la historia. Así, se han convertido en un orgullo para sus familias, para su patria y, sobre todo, un ejemplo para las personas que quieran triunfar en lo que se propongan.

Mariano Liendo 

 

 

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