El corsé

El corsé es una prenda que definió la imagen de las mujeres en el pasado, sobre todo durante la época victoriana. El punto de este era resaltar la cintura de la mujer dándole una forma angosta y diminuta. Estos vienen siendo utilizados desde el siglo XVI hasta los principios del siglo XX. Fue Catalina de Medici quien hace una movida crucial en lo que se refiere a la imagen e indumentaria de la mujer de 1550. Decide prohibir las cinturas anchas en la corte de Francia, a raíz de esto el uso del corsé se volvió casi obligatorio. Debido a que las mujeres veían a las autoridades como modelo principal en lo que se refería al vestuario, terminó volviéndose una gran tendencia.

Esta prenda inició siendo un corpiño sin mangas ajustado que eventualmente llegó a ser considerado una prenda de ropa interior. Los soportes de esta son los que comprimían el área del abdomen y la cintura. Inicialmente estos estaban hechos de huesos de ballena para después evolucionar y ser fabricados de acero. Años después se crearon diferentes formas de corsé, algunos se centraban en la cintura y otros cubrían hasta las caderas. Las personas se veían divididas sobre esta pieza, algunas pensaban que mejoraba su figura, mientras que otras consideraban que deformaba sus cuerpos. Algunos incluso lo llamaron instrumento de tortura.

Una liberación para la mujer es solo, así como se puede definir lo que simbolizo la desaparición de esta “prenda” casi en su totalidad. En los primeros años del siglo XX, en Estados Unidos y en la mayor parte de Europa las mujeres que se consideraban “respetables” eran las que se enorgullecían de poder estrujar sus cuerpos y así conseguir curvas poco naturales. Una de estas mujeres fue la actriz Camille Clifford, considerada para la época la mujer de proporciones ideales. Pero no todas las mujeres estaban dispuestas a sufrir de ese modo y mucho menos para encajar en una sociedad cuya idea de la mujer era realmente utópica. 

Es por ello que 1904 las sufragistas inglesas iniciaron una gran campaña para erradicar finalmente este elemento de tortura. En 1906, el diseñador Paul Poiret les dio a estas mujeres una luz de esperanza ya que introdujo una silueta innovadora, inspirada en el imperio del siglo XVIII que no requería el uso del corsé. Esto finalmente les permitió a las mujeres el poder respirar libremente, aunque claramente trajo consigo una reacción negativa. El famoso diseñador se encargó de difundir el sujetador, apoyado de otras figuras fundamentales para el mundo de la moda como Vionnet y la Paquin. Toda esta revolución fue facilitada con la llegada de la primera guerra mundial ya que, sin la presencia masculina en su totalidad y la necesidad de las mujeres de ocupar puestos de trabajos en fábricas, por consecuencia se eliminó finalmente su uso para facilitar la movilidad.

“Como el corsé se convirtió en un artilugio inútil, las mujeres pudieron volver a respirar con toda libertad”- Les Robes Paul Poiret. 

Hoy en día los corsés no han desparecido en su totalidad. Han sido utilizados en prácticas de travestismo, teatro, etc. causando tendencia y revuelo. Durante los años 70 fueron usados por la diseñadora Vivienne Westwood para incorporarlos a las tendencias punk de la época, combinándola con una estética histórica. Ella no veía la prenda como un objeto para hacer sufrir y reprimir a la mujer, es más, lo interpretó como un elemento de empoderamiento. 

En el año 1991 uno de los mayores iconos de la música y la moda era Madonna. Ella vuelve tendencia el corsé de satén rosado. Lo interesante es que lo utilizaba sobre el resto de su ropa, lo cual fue una movida muy vanguardista. 

Últimamente han sido tendencia desde las pasarelas otoño-invierno 2019.

Esta es una de las pocas prendas que nos permite analizar la historia de la mujer. Es posible ver como el cambio de percepción de la mujer y su nivel de independencia, llega a cambiar también la percepción de la prenda y su significado vemos como la mujer la utilizaba debido a que era una tendencia basada en volver su figura perfectamente delineada, esbelta y voluptuosa a la vez. Se intentaba llegar a un cuerpo prácticamente inalcanzable con el propósito de complacer a la sociedad. Una vez que las mujeres comenzaron a darse cuenta de la tortura en la que se encontraban envueltas y logran deshacerse de la prenda, se subrayó un punto importante para nuestro género, debido a que la mujer logró demostrar capacidad para expresar su opinión. Ahora que vivimos en la época del feminismo, ha sido posible retomar el uso de la prenda como un símbolo de empoderamiento e independencia, demostrando el progreso del concepto de mujer.

Lorena López y Miranda Guerra

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