El estoicismo: un camino para aprender a enfrentar las crisis

“Son más, Lucilio, las cosas que nos atemorizan que las que nos atormentan, y sufrimos más a menudo por lo que imaginamos que por lo que sucede en la realidad”.

Así explica Seneca, un gran estoico romano, a su famoso destinatario sobre el peligro de preocuparse. Las enseñanzas de Seneca, y del estoicismo en general, son una gran herramienta para afrontar los tiempos actuales. La salud mental ha adquirido una importancia notoria y nuestra relación con el destino, el tiempo, la sociedad, y las tragedias de la vida han sido uno de los principales problemas a tratar. Cada año aumenta el número de personas que sufren de ansiedad o depresión por una gran variedad de factores tanto dentro como fuera de su control. Esto quizás explica el renovado interés por esta corriente filosófica que explica cómo afrontar el día a día: el estoicismo.

Esta escuela filosófica, fundada por Zenón de Citio en el siglo IV a.C., propone prácticas de la vida cotidiana para vivir mejor. Algunos de los tópicos más importantes son la libertad, el autocontrol, la virtud y la igualdad. Por esta última temática es que los maestros estoicos tienen una visión cosmopolita y son muy diversos: desde un esclavo (Epicteto) hasta un emperador (Marco Aurelio). 

Desde un inicio, las doctrinas de este movimiento pueden resultar duras, insensibles y alejadas de la realidad. Por ejemplo, los estoicos afrontan el tema de la muerte y algunos dicen que ante esta uno no debe inmutarse. Argumentan que el miedo o la preocupación por esta no va a evitarla o cambiarla, por ello, lógicamente, la esperan tranquilos y no sufren tanto la muerte de un ser querido. La frase icónica memento mori (“recuerda que morirás”) alude a esta actitud y representa la inevitabilidad de la muerte. Junto a esto, ante cada situación adversa uno no debe inquietarse si consideramos que está fuera de nuestro control.

Además, en los últimos años el estoicismo ha retomado una gran popularidad. Uno de los mayores exponentes que han estudiado esta filosofía de vida es Massimo Pigliucci. Él ha difundido las doctrinas estoicas en la actualidad a través de múltiples conferencia, artículos y libros.

Pigliucci retoma las lecciones de estos filósofos y las actualiza. Explica que, según esta corriente, convertirse en mejor persona implica mejorar la sociedad y viceversa. Esto se consigue actuando “acorde a nuestra propia naturaleza”. Entonces, uno primero debe conocerse para luego desarrollarse de la mejor forma posible. Además, el experto resalta que el pragmatismo de esta filosofía puede ayudar a tener una vida más sencilla, que se aleje del consumismo y del miedo a la muerte característicos del siglo XXI. Por ejemplo, él indica que tendemos a evitar pensar en la muerte porque nos resulta deprimente. En cambio, una mejor actitud sería recordar el hecho de que todo ser vivo muere y, por lo mismo, disfrutar y ser una persona virtuosa en vida.

Durante el último año nos hemos visto envueltos en situaciones impensables en la que nuestras vidas, por fuerzas mayores, han cambiado totalmente. Desde sus inicios, los estoicos reconocen que el ser humano no puede controlar todo lo que le sucede y por ello enseñan que debemos ser capaces de identificar lo que está bajo nuestro control. No dominamos los desastres naturales, las acciones y opiniones ajenas, pero sí lo que hacemos con nuestras propias capacidades y cómo reaccionamos a todo lo que nos sucede. El estoicismo es una solución práctica para cambiar cómo afrontamos esta situación, incluso si en algunos casos puede resultar demasiado exigente.

Renzo Gonzales

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