Adiós

Los acontecimientos ocurridos en los días pasados como consecuencia de la muerte de Abimael Guzmán y de la incertidumbre sobre el destino de sus restos han suscitado sentimientos de toda índole en los peruanos. 

Antes de que Abimael Guzmán se convirtiera en el mayor genocida de la historia del Perú y antes de que sembrara el terror en nuestro país durante casi dos décadas, fue un niño arequipeño que vivió con su padre y su madrastra, y que estudió en el colegio La Salle. Al terminar, estudió Filosofía en la Universidad de San Agustín (Arequipa), donde se tituló como profesor de Filosofía, interesado en marxismo y leninismo. Poco después, Guzmán fue contratado como catedrático de Filosofía en la Universidad San Cristóbal de Huamanga. 

Durante la década de los 60, Guzmán comenzó su actividad en diversos círculos políticos de izquierda, en los que fue influenciado por ideas radicales vinculadas con la visión de la revolución popular. También, por esos años, se unió al Partido Comunista del Perú (PCP) y se sintió identificado con los más radicales. En 1965 viajó a China por primera vez, durante el gobierno de Mao y la Revolución Cultural. Guzmán quedó impresionado por lo que vio y decidió aplicar la ideología maoísta en el Perú. A su regreso, se dedicó por completo a la planificación de su revolución y su paso a la clandestinidad. 

En 1969, se apartó del PCP y creó su propio partido Sendero Luminoso (SL), el cual se basó en la ideología maoísta de llegar al poder a través de la violencia. El primer acto de Sendero Luminoso como grupo terrorista se llevó a cabo en 1980 en Chuschi (Ayacucho) donde las ánforas electorales de las elecciones que estaban próximas fueron quemadas. Causante de miles de atentados terroristas y responsable de la muerte de alrededor de 69.000 personas durante el conflicto más largo y mortal de la época republicana, Guzmán fue capturado el 12 de setiembre de 1992 junto a la cúpula de senderistas, que fueron sentenciados a cadena perpetua. El genocida murió el sábado 11 de Setiembre a los 86 años a causa de una neumonía bilateral mientras cumplía su sentencia en la Base Naval del Callao, a un día de cumplirse 29 años de su captura. 

Guzmán no sólo deseaba aplicar su ideología de muerte y destrucción para el Perú, sino expandirla en todo el mundo. Luego de la muerte de Mao en 1976 ya no había un sucesor que continuara la revolución y Guzmán estaba dispuesto a continuar su legado desde un punto de vista marxista-leninista-maoísta. Su pensamiento, denominado “Gonzalismo”, se fue desarrollando con el transcurso de los años. Sus dos viajes a China (1965 y 1967) fueron fundamentales para consolidar su pensamiento, ya que Mao aparece en muchos de sus escritos (“Basta leer sus primeros escritos para captar en su lenguaje la locura despiadada de un profeta. Parecen bíblicas sus promesas de venganza, falsamente divinas sus amenazas, escalofriantemente posibles sus vaticinios oceánicos de sangre” dice César Hildebrant en Hildebrant En Sus Trece, edición 557 p. 12). 

Intentó adaptar la realidad china a la realidad peruana, una idea completamente desfasada dado que la Revolución Cultural china se originó en los 60 y Guzmán pretendió aplicarla veinte años después, en una realidad distinta. Incluso creía que la revolución social debería llevarse a cabo con muchas revoluciones culturales. Guzmán usó la manipulación como una táctica para conseguir seguidores, capaces de ejecutar y destruir. Lo denominaban “Presidente Gonzalo”, considerándolo la “cuarta espada de la revolución”.  Una de las ideas que SL tomó del maoísmo fue la característica de “país semifeudal” que sí tenía China, y no el Perú. Con ello, se justificó la violencia, muerte y destrucción. 

En realidad, la verdadera incógnita está en cómo logró este sujeto evadir tan fácilmente al Estado, como fue que logró hacerse pasar por muerto durante casi más de nueve años y así atormentar al pueblo peruano con su violencia extrema. Esa facilidad se debe a dos factores principales: en primer lugar, a su preparación artesanal para la clandestinidad; es decir, después de lograr influenciar a la mayoría de sus seguidores y hacerles adoptar la idea base del partido como un lema de vida, se le hizo muy fácil manipularlos y poder así dejar todo el plan listo para ser ejecutado. El otro factor fue la pobre investigación realizada por parte del Estado peruano. El periodista Gustavo Gorriti explica que, en su viaje a Ayacucho, con solo pedir el historial médico de Guzmán, se dio cuenta de que era imposible que estuviera escondido en la sierra debido a la enfermedad dermatológica que padecía: la psoriasis. Si no hubiera sido por el detective especializado Benedicto Jiménez, que fue el primero en presentar un interés en realizar una investigación mucho más profunda y mejor ejecutada, quizás hubiera tardado mucho más tiempo la captura de ese terrible genocida. Después de conseguir la aprobación del ministro del Interior Agustín Mantilla, Jiménez logró formar poco a poco el famoso grupo GEIN (Grupo Especial de Inteligencia del Perú). 

Siempre se ha especulado acerca del rol de Montesinos y Fujimori en la captura de Guzmán. En realidad, lo único que hizo Vladimiro Montesinos fue obstaculizar de cualquier modo el proceso avanzado del GEIN, enviando a sus agentes a tratar de intervenir en escenarios en los que el GEIN tenía todo cubierto y, muchas veces, haciendo que se pierda tiempo, lo que en ese momento era fundamental. El GEIN empezó desde abajo con apenas un par de sillas y un par de radios y, si no hubiera sido por el apoyo que recibió de la CIA (Agencia Central de Inteligencia), probablemente hubiera sido eliminado totalmente bajo la influencia de Montesinos. Tanta es la desinformación que algunos creen que Alberto Fujimori estuvo detrás de la captura cuando lo cierto es que él se encontraba pescando en medio de la selva. El único mérito le corresponde al GEIN y al grupo de agentes pacientes y valerosos que logró la anhelada captura de Guzmán.

Ya que esta fue una etapa muy oscura para nuestro país es necesario que sea enseñada en los colegios peruanos. Es preocupante saber que hay muchos jóvenes a los que se les muestra la foto de Abimael Guzmán y no tienen ni la más mínima idea de quién es. Por ello, la congresista Jeny López presentó un proyecto de ley que plantea incluir en el programa escolar el curso de “Historia del terrorismo en el Perú”. Se trata de la iniciativa legislativa 291/2021-CR que propone al Ministerio de Educación, ya que considera imperativo que la generación actual esté enterada de la historia reciente del Perú. 

Como reflexión final, es bueno tener en cuenta que la muerte de Guzmán no debe implicar voltear la página y olvidar todo el daño que causó. Es necesario conocer los hechos para no repetir los mismos errores. Si solo nos dedicamos a insultarnos y a generar debates innecesarios, no lograremos extraer lecciones provechosas de esta etapa tortuosa de nuestro país. Debemos tener bien en claro que la democracia no solo es el sistema en el que deseamos vivir, sino que es el sistema que, bien empleado, se convierte en el arma más poderosa que existe; por ello,  la ciudadanía hoy más que nunca tiene que estar unida para defenderla de las nuevas amenazas que se presentan.

Ariana Diaz y Miranda Guerra

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