Giorgio Parisi

Este año, el premio Nóbel de Física fue un galardón compartido por tres científicos sobresalientes: Syukuro Manabe, Klaus Hasselmann y Giorgio Parisi. El último de estos es un físico italiano muy influyente que actualmente dicta clases en la Universidad de La Sapienza de Roma y en él nos centraremos hoy.

El físico italiano de setentaitrés años (nacido el 4 de agosto de 1948 en Roma) ha recibido recientemente el premio Nóbel de Física por el descubrimiento de la interacción entre el desorden y las fluctuaciones en los sistemas físicos desde la escala atómica hasta la planetaria. Para entender mejor su logro, tenemos que remontarnos a una explicación sobre simplificada de un par de conceptos físicos: un sistema complejo es un conjunto formado de muchos cuerpos en interacción con un comportamiento colectivo no predecible en principio a partir de cada cuerpo individual y la física estadística se encarga de su estudio.

La física estadística no es una rama muy estudiada por los físicos actualmente, estos la habían dejado de lado probablemente por su gran dificultad; sin embargo, Parisi no solo fue de los pocos en estudiar los sistemas complejos, si no que además acabó llegando más allá del conocimiento que se tenía anteriormente: él se preguntó ‘¿qué ocurre si las partículas de un sistema complejo son diferentes entre ellas?’ y usó los vidrios de espín (sistema magnético) para intentar responderse.

Lo normal es que se produzca una transición cuando el material magnético es imantado por un campo magnético externo, es decir, que las moléculas individuales se alineen ordenadamente para que el material completo tenga propiedades magnéticas colectivamente. Sin embargo, en el vidrio de espín esa alineación es imperfecta; las moléculas individuales están desordenadas y esto deriva en propiedades magnéticas más que peculiares.

Evidentemente, esto es solo un resumen simplificado del descubrimiento entero atribuido a Giorgio Parisi; sin embargo, nos sirve para darnos una pequeña idea de su aporte científico. Aun así, es fundamental recalcar que el físico italiano ha ganado una reputación más que respetable ya desde antes de este descubrimiento gracias a su sorprendente versatilidad profesional: ha estudiado y aportado en campos tan variados como la física de partículas, los sistemas materiales, los sistemas magnéticos, los procesos de fabricación de los sistemas, el cambio climático, la computación, la turbulencia en fluidos o incluso la estructura del cosmos.

Sin duda alguna, estamos ante una figura más que relevante para la física moderna y tal vez incluso fundamental para el estudio científico del resto de este siglo. Aun así, pase lo que pase, no queda más que felicitar al físico romano Giorgio Parisi por su contribución a la física y resaltar cuán merecido es su galardón.

Paolo Barcelli

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