El inicio de la globalización coreana: “Squid Game”

La ola cultural coreana, también conocida como Hallyu, halló sus inicios luego de los Juegos Olímpicos de 1988 en Seúl, elevando el turismo y la curiosidad por la cultura coreana. Alrededor de los años 2000, Corea del Sur inició su proceso de ascenso, con marcas como Samsung y bandas exitosas a lo largo de Asia como H.O.T., consiguiendo expandirse culturalmente de forma significativa en países como China, Japón y Filipinas, sin embargo, las series coreanas aún no entrarían al mercado internacional hasta algunos años después. El comienzo del éxito de los dramas coreanos, K-dramas o también llamados doramas, iniciaría en 2009 con la aclamada serie Boys over Flowers, la cual llevaría a los doramas hasta el continente americano. Sin embargo, “Squid Game” sería la que le dé la vuelta al mundo y lleve a los dramas coreanos a otro nivel. 

Producida por Netflix, Squid Game nos cuenta la historia de un grupo de personas desesperadas que, en busca de pagar sus deudas, aceptan la oferta de competir en juegos para niños. Sin embargo, lo que jamás imaginarían es que estos juegos les podrían arrebatar la vida de las manos. Al final solo quedaría un ganador, el cual se llevaría consigo un premio en efectivo de aproximadamente 45 millones de Wones (39 millones de dólares). La serie ha alcanzado el número uno en más de 90 países, incluyendo Estados Unidos, algo que ha sorprendido tremendamente a los productores. Según las métricas, el drama coreano ha superado los récords de Netflix que sostenían “Bridgerton”, “Lupin” y “Stranger Things”, en el volumen total de horas vistas y en la cantidad de suscriptores que han sintonizado la serie en menos de minutos. Según Netflix, “Squid Game” es el mejor ejemplo de su objetivo de producir “historias auténticas locales” que pueden llegar a un público más amplio. 

Hwang Dong-hyuk, director de la serie, habló con The Korea Times sobre cómo inicialmente tuvo que enfrentar muchos desafíos para financiar el programa después de haberlo escrito en el 2008. Dong-hyuk comenzó a trabajar en el guión hace diez años y preparó el primer borrador un año después, pero Netflix tardó una década en aprobar la serie. «Después de más de 12 años, el mundo se ha convertido en un lugar donde las historias de supervivencia tan peculiares y violentas son realmente bienvenidas», compartió. Netflix aprobó la serie en 2019 y anteriormente se titulaba “Round Six”. Inicialmente, el director lo planeó como un largometraje, inspirándose en cómics como Battle Royale y Liar’s Game. Su objetivo era hacer que su historia fuera más fácil de identificar y simplista imaginándose a sí mismo en un escenario en el que un juego simple podría determinar si vives o mueres.

A pesar del éxito mundial de “Squid Game”, Netflix iniciaba su trayectoria de producción y dirección de este tipo de dramas en el 2017, cuando anunciaron el rodaje de la primera serie coreana original de Netflix, Love Alarm, la cual contaría con dos temporadas, emitidas respectivamente en 2019 y 2021. Siendo esta una de las series más exitosas de Netflix, la empresa decidió continuar a producir dramas coreanos y del mismo modo hacer convenios con televisivas coreanas como TVN y JTBC, las cuales le darían series que llegarían al top 10 de series/películas más vistas de Netflix, como Run On y Hometown Cha-Cha-Cha. En Latinoamérica, series como Goblin, The moon embracing the sun Weighlifting Fairy Kim-Bok Joo serían dobladas y posteriormente agregadas como parte de la programación de televisivas como ATV en Perú y Chilevisión en Chile. 

Redes sociales como Twitter e Instagram son una de las pruebas del crecimiento cultural coreano, ya que actores como Lee Min-ho (Boys over Flowers), Jung Ho-yeo (Squid Games), Wi Ha-joon (Squid Games) y Lee Sung-Kyung (Weighlifting Fairy Kim-Bok Joo)  hoy en día cuentan con más de 10 millones de seguidores y recientemente la actriz protagonista de “Squid Game”, Jung Ho-yeo, se volvió la actriz coreana con el mayor número de seguidores en Instagram pasando en menos de un mes de 400k a casi 24 millones de seguidores, número que hoy en día sigue incrementando, por el continuo éxito de la serie, la cual sigue en el top 10 de Netflix en Perú, Estados Unidos y muchos otros países. 

Sin embargo, es importante analizar el mensaje detrás de “Squid Game” y lo que verdaderamente nos presenta. La serie nos plantea serios interrogantes acerca de la economía de Corea; es una de las tantas series inspiradas en los problemas financieros de la sociedad coreana. Ha sido comparada con “Parasite”, la película de Bong Joon-ho que ganó un Oscar, enfocada en la violencia subyacente detrás de la fachada exitosa de la economía surcoreana. Corea del Sur renació de la devastación causada por la guerra coreana de 1950-1953 y cuenta con una economía desarrollada, de la cual no todos se benefician. En “Squid Game”, los problemas de uno de los personajes nace por la pérdida de su trabajo en la casa automotriz Dragon Motors, un nombre que alude a Ssangyong, qué quiere decir “dragón doble”. Cientos de trabajadores ocuparon la fábrica de Ssangyong durante el 2009 para protestar los despidos, hasta que fueron expulsados por la policía, haciendo uso de la fuerza. Esto se evidencia en la trama de “Squid Game”. La historia también hace alusión a la realidad de Corea, presentando a otros personajes marginados o destruidos, como Ali Abdul, un inmigrante paquistaní sin permiso de residencia, que llega al juego luego de que su jefe no quiera pagarle el dinero que le debe, simbolizando la forma en la que el país explota a los más pobres e ignora las precarias condiciones de trabajo y patrones abusivos. Muchos surcoreanos sufren tratando de progresar en una sociedad en la que los buenos trabajos escasean cada vez más y los precios de las viviendas son considerablemente altos, lo que hace que la gente se endeude o haga inversiones riesgosas.

Finalmente, podemos llegar a la conclusión que Corea del Sur está creciendo cada vez más, tanto en mercado musical como televisivo. Si bien el K-content ha tenido éxito, y se espera un crecimiento aún mayor, es perceptible que a pesar de ello aún existe discriminación hacia el contenido asiático. Sin embargo, series como “Squid Game” han permitido que el público conozca un poco más sobre la cultura coreana y sobre algunos problemas que la aquejan. Esperemos que los K-dramas sigan teniendo éxito y nos den muchas más series para disfrutar.

Michelle Hollman y María Belén Albrecht

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