Ars longa, vita brevis

“Ars longa, vita brevis” es un espacio para expresar y compartir nuestros sentimientos gracias a la literatura, poesía, criticas constructivas e informativas. Siéntete libre de deleitarte en esta sección artística. Y recuerda, el arte es largo, pero la vida es breve. Más información

Poemas


Realidad

Veo la luz, amanecía

Siento el calor, es de día

Escucho un canto, melodía

Huele a pan, que alegría

Mañana dulce como la sandía.

Salgo, respiro y miro a la lejanía.

Veo tristeza, melancolía

Siento frío, que ironía

Escucho un niño, tocía

Huele a miedo, miedo surgía

Mañana amarga, llena de apatía.

Es la realidad en una poesía.


Color

Dejaste el mundo que anhelabas 

Dejaste de creer en el amor

Dejaste en palabras las palabras

Dejaste que te llene de dolor.

Murió la vida que más cuidabas

Murió la vida que te daba vigor

Murió el sueño de un cuento de hadas

Murió la luz que te daba color.


Adiós

Si el atardecer cubriese 

Nuestro último suspiro,

Si la noche entendiese 

Tu doloroso delirio,

Estaría contigo hasta

Tu ultimo respiro, 

Y más allá de lo que basta,

Mi amor no tiene expiro.

Si la vida se devasta

Por falta de empatía,

Si la vida se desgasta

Por ir en la mala vía,

Sonríe pena por dolor

Llora feliz por alegría

Vivir requiere valor,

Vivir sin ti, valentía.

Adiós le dijiste a tu calor

Desde que te marchaste,

Adiós le dije al amor

Que tú en mi creaste.

Como la luz más eterna,

Como el cuerpo celeste

Que brilla cual linterna,

Moriste y te apagaste.


De pensar y escribir

Dejé de escribir por volver a pensar

Y mi mente de tu imagen se llenó.

De finos trazos tu retrato plasmó

Y cual bella perla reviviste al brillar.

Ojos tenues para lo que han de observar

Que tal belleza jamás antes se vio.

Tal perfección solo en mi mente existió

Que hasta el amor aprendió lo que era amar.

Mas recuerdos de amor tuve que perder.

Mi mente no se podía permitir

Tener que dejarte sin dejar de querer.

Y en el momento que decidí vivir

Te tuve que olvidar para renacer.

Dejé de pensar y volví a escribir.

Fabiano Camminati